Los educadores de los MENAS denuncian las condiciones laborales

Los educadores de los MENAS denuncian las condiciones laborales

En esta dramática situación los educadores hace tiempo que rechazan el ir a trabajar a determinados centros de acogida de menores no acompañados.

Lo ha dicho este lunes, en una entrevista en «basicos» el vicepresidente del Colegio de Educadores y Educadoras Sociales de Catalunya, Lluís Vila.

De hecho, Vila ha apuntado que los motivos que derivan en esta situación son:

«no hay recursos económicos ni tampoco un proyecto social y educativo para un colectivo con necesidades muy específicas«.

En este sentido, el vicepresidente del órgano colegiado ha añadido que:

«Muchas veces un solo educador debe hacerse cargo de hasta una treintena de jóvenes» y, en ocasiones, «se están enviando personas sin preparación a trabajar como educadores sociales«, a veces, apunta, «sólo por el hecho de que saben hablar árabe«.

La situación que viven los educadores sociales, según Lluís Vila, esconde que «falta inversión y una apuesta real para solucionar un problema de alta complejidad» porque, ha relatado, «ahora mismo la Generalitat tiene el presupuesto prorrogado y se decide priorizar en otras cosas«.

Empujados a la marginalidad

Esta situación, sin embargo, no se ve condicionada sólo por la falta de inversión económica, sino también por el diseño del circuito de acogida y de protección a la infancia que, según Lluís Vila, es «precarizado e insuficiente».

Y ha ido más allá y ha denunciado que una de las carencias es que «una vez que los menores tienen 18 años y un día, se les dice: ‘Hasta aquí», y entonces, recuerda, «dejan de ser tutelados por la Administración».

Ante esta realidad, Lluís Vila recalca que «habría que hacer estudios para saber cuántos de estos chicos y chicas harán 18 años próximamente, y saber cuántos de ellos se quedarán sin papeles, sin poder trabajar y obligados a vivir sin nada«.

Además estos días se han visto muchos durmiendo en la calle, por lo que el sistema «empuja estructuralmente determinados sectores de la población a sobrevivir en la marginalidad«.

Los recursos

El Govern de la Generalitat gastó 8,4 millones de euros para la provisión de 205 plazas de servicio experimental de primera acogida en los centros de menores extranjeros no acompañados.

Asimismo, el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias ha perdido el control o fiscalización de estos recursos.

No obstante, empleados de la cooperativa de gestionan los centros de El Masnou y de Canet de Mar recuerdan que «Las condiciones de trabajo son precarias y deplorables».

Además, el centro de Canet de Mar es propiedad de la alcaldesa, Blanca Arbell Brugarola, recibió 2 millones de euros de inyección a dedo, sin concurso, por medio de un encargo de servicio.

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