Los ladrones de motos usan ahora alta tecnología

Los ladrones de motos usan ahora alta tecnología

Los Mossos avisan que los ladrones de motos se especializan cada vez más.

La policía ha intensificado la investigación a raíz de los datos de robos de los últimos años.

El año pasado se robaron 3.767 motos. El año anterior, habían sido 4.097. En 2016, 3.233. Y en 2015, 3.314. Son los datos de la policía y reflejan que cada año de media se han robado 3.600 motos, o lo que es lo mismo, casi 10 al día.

De los números se desprende que el robo de motos se ha mantenido elevado durante los últimos años, lo que ha llevado a los Mossos a dedicar más esfuerzos a la investigación.

En diciembre una actuación conjunta de agentes de Nou Barris, Sarrià, Gràcia y Les Corts permitió el desmantelamiento de un grupo que se dedicaba al robo de motos.

Los ladrones utilizaban la técnica de la «nevera» y tenían furgonetas con rampas e inhibidores.

El jefe de investigación de la comisaría de los Mossos de Nou Barris, el sargento Eduard Rodríguez, explica que la llamada de un ciudadano fue clave para identificar la actividad del grupo de ladrones.

El aviso llegó cuando el testigo vio una persona que cargaba una moto en una furgoneta. Tras comprobar la matrícula del vehículo, que el denunciante los dictó, los Mossos constataron que era de un hombre al que ya tenían fichado por robos de motos.

Una patrulla de la policía se desplazó al lugar donde la furgoneta había cogido la moto y en la misma calle localizaron tres motos robadas.

Acababan de encontrar la «nevera»

El sargento fue uno de los responsables de la investigación y detalla que la «nevera» es el lugar donde los ladrones dejan las motos robadas antes de llevarlas a sus talleres o almacenes.

La furgoneta de los ladrones, detalla Rodríguez, tenía un inhibidor para desconectar los geolocalizadores (GPS) de las motos.

El proceso de robo comenzaba con el desplazamiento de la moto con la furgoneta, un movimiento que no se podía seguir con GPS para el inhibidor.

Una vez la subían a la furgoneta, los delincuentes llevaban el vehículo a la «nevera», que estaba en una calle del Eixample, donde la dejaban una semana.

Pasado este tiempo, los ladrones volvían y, si la moto seguía allí, significaba que no tenía GPS, porque si tuviera el propietario ya la habría encontrado y recuperado, por lo cual ya era seguro llevarla al almacén donde desmontaban las motos.

La técnica de la «nevera»

La «nevera» y los inhibidores no son las únicas sofisticaciones.

El jefe de la investigación añade que la furgoneta que utilizaba el grupo tenía una rampa por donde subían las motos. «Tardaban 30 segundos en robar un vehículo«, precisa Eduard Rodríguez.

La red disponía de un «depredador», como la llama Rodríguez, que buscaba motos que no tuvieran medidas de seguridad como una pinza o que, sencillamente, tuvieran las llaves puestas.

«Es muy habitual que las motos robadas estuvieran con las llaves puestas»

Además, detalla que los ladrones actuaban a plena luz del día y en «zonas de oficinas, comerciales y con mucha actividad». «Lo hacían con tanta calma que hacían pensar que eran de un taller que cogía las motos para repararlas», comenta el jefe de Nou Barris.

El jefe de los Mossos avanza que el grupo que desmanteló en diciembre se mantendrá para seguir con la lucha contra el robo de motos.

«Aprovecharemos todos los datos que hemos obtenido, que son muchos, para hacer caer otras redes» , anuncia.

Junto con los distritos de Nou Barris, Les Corts, Gràcia y Sarrià, han trabajado y trabajarán con la división del Cuerpo de Tráfico, que ayuda a localizar e identificar vehículos robados.

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